domingo, 6 de noviembre de 2011

"El tiempo entre costuras" de María Dueñas

EL TIEMPO ENTRE COSTURAS Octubre 2011 AUTOR: MARÍA DUEÑAS

Novela de cierto misterio enclavada entre la guerra civil española y la Segunda Guerra Mundial, en la que la protagonista, Sira, se mueve entre su labor del taller de costura y otras más oscuras y desconocidas. Es de agradecer que la autora se haya documentado situando los personajes de ficción con otros reales de la época, aportando material bibliográfico bastante completo. En muy pocas novelas he podido apreciar esta sensibilidad de la autora por ser fiel a la historia sin perder un ápice de sensibilidad hacia los lectores.

La novela mantiene al principio un cierto interés que va perdiendo a medida que va transcurriendo. Las narraciones se hacen muy pesadas, a veces predecibles, a veces inverosímiles. No es creíble que una modistilla, muy buena en su trabajo, con mucha intuición, pero sin adiestramiento en los campos sociales y diplomáticos, pueda llevar a cabo sus misiones de espionaje con tal éxito, que solamente los lectores más torpes se identificarán con ella. La intuición y una corta conversación con el agregado naval, aunque profunda, no son suficientes. Se alargan innecesariamente los relatos, convirtiendo su lectura en tediosa y aburrida. (De hecho lo he leído hasta el final porque había adquirido un compromiso con el Taller Literario del que formo parte). Si la autora se hubiese centrado y concretado un poquito en el argumento, no habría resultado un libro tan extenso y farragoso.

Desde el punto de vista gramatical, empieza excelentemente con expresiones tales como “no tenía razón de peso alguna” (página 20), sin embargo, a partir del capítulo tercero, lo estropea hasta el final, empleando “no queremos nada”, “no presentaba ningún problema”. Evidentemente no querer nada, es querer algo, y no presentar ningún problema, es presentar todos los problemas imaginables. Estas expresiones pudieran aceptarse en el lenguaje hablado de forma coloquial, pero nunca deben reflejarse en el lenguaje escrito. Existen vocablos que no son empleados correctamente. La palabra “evento” del latín eventum (eventualidad), significa suceso imprevisto. La autora la emplea en más de quince ocasiones para referirse a actos sociales programados, reuniones, recepciones, fiestas, etc., que evidentemente no son eventuales y por lo tanto, tampoco son imprevistos. Por otra parte emplea palabras e incluso párrafos distintos al castellano, lo que constituye una falta de respeto al lector, que no tiene por qué conocer otros idiomas. Al menos debería incluir una anotación con la traducción. Ver ejemplos en las páginas 275 (en inglés) y 493 en alemán. También cita varias veces la expresión “de inmediato”, que aunque puede ser correcto, sería más aceptable emplear el adverbio de modo “inmediatamente”.

Por último para no alargarme más cuando cita “Gran Bretaña”, se refiere al País en los años cuarenta del pasado siglo, que su denominación correcta es “Reino Unido” (United Kingdom), integrado por la isla de Gran Bretaña, Irlanda del Norte y otras colonias.

Francisco Luis Rodríguez.

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